...el timbre...la espera...
Todos hemos pasado por aqui en algun momento de nuestras vidas. Hemos sentido las mismas emociones. Yo primero di un pequeño paso y comencé con las divagaciones acerca de la vida. ¿Cómo llegué aquí? Recapacité lo poco que va del día y lo analicé lentamente. Hoy me levante (¿qué horas son?) y luego no hice nada más que ver la aburrida televisión de cualquier día en la tarde, los mismos programas una y otra vez. Ya nos sabemos los diálogos de memoria dada la sobra de tiempo y la falta de actividades en nuestros dias. La cotidianeidad había terminado (si estaba puesta una hora, ¿verdad?... no recuerdo bien...) con la originalidad y autenticidad de mi vida. Después de la televisión, llegó la hora de la comida y rápidamente paso a dónde me encuentro en estos momentos. Nervioso. Aventurándome hacia lo familiar desconocido.
Dándome cuenta, ya habían pasado más de 5 pasos y se veía el primer escalón por el cual se debía pasar para comenzar la espera. Crece (¿...?¿debería estar aqui?). El escalón comienza a crecer y la única salida coherente es comenzar a avanzar. Comienza la aventura. Empezar a adentrarte en dónde en un comienzo creiste ser un experto de la materia terminas convirtiéndote en un aprendiz de la vida... Repitiéndose ésto cada vez que uno necesita cruzar por esos escalones, siempre convenciéndose uno mismo paso a paso que el camino es el correcto. A pesar de que las sendas ya son conocidas, somos extranjeros de nuestro propio andar. Nos perdemos fácilmente (qué bueno que le dije, pero ¿me faltará valor?) aunque haya muchas señales en el camino.
¿Qué? Ya había pasado tres escalones y no he podido concentrarme en sólo subir unas sencillas escaleras y esperar. Aquel escalón que en un breve momento se convirtió en un impedimiento se veía desde arriba como algo muy sencillo, sintiéndome estúpido de haber dudado de mí. Me río al interior pero no es de gusto, gracia ni orgullo. Al contrario, es de nerviosismo y de falta de valor. Volteo y sigo subiendo... Una pequeña curva y continúo... Pero, en realidad no es valor lo (¿qué tan larga será la espera el día de hoy?) que me falta, sino la alegría que me trae el poder estar llegando está haciendo que haya un desborde de muchas emociones. Comienzan de nuevo la invasión de recuerdos. Recuerdos completos y vagos de el día anterior. Algo de tí fue perdido y será recuperado después de tanta espera.
Falta poco para (ha llegado el momento. veo a dónde debo llegar pero no me puedo mover) llegar a dónde debo estar. Mejor despejo la mente. No pienso en nada. No pienso en nada. Avanza. Primero un pie, se levanta, avanzo poquito, lo bajo y luego el otro. (miedo... timbro.. y, ¿luego qué?). Está la puerta de frente. Sonrisa en la cara. Manos temblorosas. Ligeros sudores recorren la frente. Giro la cabeza y esta allí. Dedo al timbre (¿qué mas da? todo sea por...).
Dándome cuenta, ya habían pasado más de 5 pasos y se veía el primer escalón por el cual se debía pasar para comenzar la espera. Crece (¿...?¿debería estar aqui?). El escalón comienza a crecer y la única salida coherente es comenzar a avanzar. Comienza la aventura. Empezar a adentrarte en dónde en un comienzo creiste ser un experto de la materia terminas convirtiéndote en un aprendiz de la vida... Repitiéndose ésto cada vez que uno necesita cruzar por esos escalones, siempre convenciéndose uno mismo paso a paso que el camino es el correcto. A pesar de que las sendas ya son conocidas, somos extranjeros de nuestro propio andar. Nos perdemos fácilmente (qué bueno que le dije, pero ¿me faltará valor?) aunque haya muchas señales en el camino.
¿Qué? Ya había pasado tres escalones y no he podido concentrarme en sólo subir unas sencillas escaleras y esperar. Aquel escalón que en un breve momento se convirtió en un impedimiento se veía desde arriba como algo muy sencillo, sintiéndome estúpido de haber dudado de mí. Me río al interior pero no es de gusto, gracia ni orgullo. Al contrario, es de nerviosismo y de falta de valor. Volteo y sigo subiendo... Una pequeña curva y continúo... Pero, en realidad no es valor lo (¿qué tan larga será la espera el día de hoy?) que me falta, sino la alegría que me trae el poder estar llegando está haciendo que haya un desborde de muchas emociones. Comienzan de nuevo la invasión de recuerdos. Recuerdos completos y vagos de el día anterior. Algo de tí fue perdido y será recuperado después de tanta espera.
Falta poco para (ha llegado el momento. veo a dónde debo llegar pero no me puedo mover) llegar a dónde debo estar. Mejor despejo la mente. No pienso en nada. No pienso en nada. Avanza. Primero un pie, se levanta, avanzo poquito, lo bajo y luego el otro. (miedo... timbro.. y, ¿luego qué?). Está la puerta de frente. Sonrisa en la cara. Manos temblorosas. Ligeros sudores recorren la frente. Giro la cabeza y esta allí. Dedo al timbre (¿qué mas da? todo sea por...).

1 Comments:
como que me ha sido inevitable... esta pagina ha captado mi atencion... encontre mas de lo que esperaba =) ...felicidades por esas emociones que te hacen escribir de esa manera... desde mi perspectiva me es muy dificil compaginar las emociones con las palabras... que tal?? dos goles de italia... y al momento de que escribo esto... en fiin... opino que cualquier emocion sea cual sea... es ya una ganancia pues resulta ser que uno esta mas vivo de lo que penso... ire de nuevo al banco... lo cotidiano ya sabes... y heeey es un gusto el estarte conociendo... gracias por eso.
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